Nota de salida: Acorde marino, bergamota, limón y notas verdes frescas.
Nota de corazón: Algas marinas, flores acuáticas, jazmín suave y notas verdes húmedas.
Nota de fondo: Maderas suaves, almizcle blanco, ámbar ligero y notas minerales.
Impulsada por la imaginación de Christine Nagel para Hermès, esta creación nace como un susurro del océano que invita a dejarse llevar hacia un rincón remoto y casi secreto. La inspiración se ancla en Taha'a, donde la naturaleza parece respirar en calma absoluta: la vegetación exuberante, los arrecifes vibrantes y el vaivén del agua componen una escena íntima, casi sagrada.
La fragancia se despliega como una caricia salina sobre la piel, donde los matices minerales evocan la brisa marina y la textura de la arena húmeda. En su corazón florece la exótica flor de tiaré, luminosa y envolvente, entrelazada con la suavidad cremosa del tamanu, creando una sensación cálida y reconfortante. El almizcle aporta profundidad y una estela delicada, como un recuerdo que permanece flotando en el aire mucho después del atardecer.
Más que un perfume, es una escapatoria sensorial: un jardín escondido bajo el mar, donde cada nota late en equilibrio y cada acorde cuenta una historia de serenidad, luz y conexión con lo esencial.
Las imagenes son meramente ilustrativas.